Décimo Grado

  • “La vida comienza a los 17 años”. Esa concepción popular para algunas culturas occidentales destaca claramente el hecho de que dicha edad marca un nuevo comienzo significativo. Si el interés del estudiante de octavo grado está dirigido intensamente hacia el exterior, hacia el mundo; si el interés del estudiante de noveno grado está fuertemente enfocado hacia adentro; el interés del estudiante de 10mo grado es una síntesis de las dos direcciones, en concreto, en su entendimiento, en la comprensión del mundo. El joven a esta edad desea entender los principios interiores que determinan no solamente la vida interior y la configuración del ser humano, sino también los del mundo exterior más amplio. Se trata de encontrar el equilibrio entre interior y exterior.
  • Este equilibrio es especialmente importante en la vida social, la conciencia social despierta con la habilidad de sentir empatía por los demás. Lo que antes había sido experimentado intensamente en el alma propia, puede ahora reconocerse en la de los otros, es la etapa del desarrollo del “Juicio Anímico Social”. Ahora comienzan a revelarse dimensiones más profundas de la vida. El joven ha de encontrar una orientación interior entre lo aparente y la realidad, entre lo que se dice y lo que realmente quiere decirse. El individuo de 17 años ha de encontrar su camino propio, a hacer decisiones personales y vinculantes, a considerar todas las consecuencias de sus actos. Han de resolverse polaridades en la vida, y hay que encontrar una síntesis superior hacia una nueva unidad. Las elecciones que han de hacerse resaltan esta experiencia con características de la duda en esta edad. A través del plan de estudios, la cuestión de las polaridades reclama una implicación interior por parte del estudiante.
  • Al final del décimo grado los estudiantes deberían haber desarrollado experiencias para:
  • Adquirir objetividad en sus sentimientos y aumentar así su capacidad para formar juicios de gusto, estilo y tacto social.
  • Introducir movilidad en su pensamiento, lo que va más allá de la causalidad lógica de su pensar en noveno grado y que ahora puede sintetizar y relacionar diferentes factores dentro de una visión global. Eso implica también ser capaces de pensar sobre fenómenos infinitos y no perceptibles con los sentidos.
  • Tener sentido de responsabilidad social dirigido por ellos mismos. Ser capaces de vincular e integrar fenómenos relacionados en una comprensión holística.

Esta web hace uso de Cookies para la recolección de datos estadísticos, los cuales son usados para mejorar la calidad de atención en nuestro sitio web, puedes ayudarnos aceptando estas Cookies o por el contrario desactivarlos, si aceptas quiere decir que estas de acuerdo con nuestra política de privacidad y manejo de datos.