Octavo Grado

  • En el grado octavo, el joven ha llegado a un punto del desarrollo donde la vida interior del sentimiento puede adoptar formas extremas en la búsqueda de la independencia. Steiner describió una vez la vida emocional del joven, o la joven de 15 años, como algo similar a haber sido expelido del mundo espiritual. Eso implica distanciamiento radical del individuo, no solamente de sentirse inmerso en un mundo seguro lleno de certezas proporcionadas por la familia y por la inocencia infantil, sino también de todo aquello que el individuo a aprendido. Se requiere entonces un equivalente anterior a volver a aprender a caminar, hablar y pensar.
  • La furiosa autoafirmación de la independencia emocional (no me digas lo que tengo que pensar, hacer o sentir), va acompañada de una dependencia casi infantil y una necesidad de consuelo emocional.
  • Pensar, sentir y querer, como actividades, a menudo se contraponen y contradicen. Esto puede manifestarse junto a una gran claridad de argumentación intelectual y a una total incapacidad de actuar consecuentemente con las ideas.
  • Por otra parte, hay una intensa voluntad de comprometerse en la vida que también requiere ideales fuertes como orientación. El estudiante de grado octavo busca y acepta claridad en las explicaciones, comprensión empática por parte de los adultos que le rodean y mucho humor con el corazón abierto, bálsamo que suaviza y hace soportable las inconsistencias de la vida.

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