Quinto Grado

La armonía característica de los 11 años comienza a desdibujarse ante la irrupción de los 12 años. A esta edad comienza la pubertad con toda su metamorfosis, suponiendo para los chicos cambios profundos en varios ámbitos: a nivel fisiológico, comienza a darse un estiramiento de su sistema óseo que se ve reflejado en una pesadez en el cuerpo y en su torpeza para movilizarse; en lo anímico, los chicos comenzarán a debatirse entre polaridades en sus emociones y, con más fuerza comenzarán a cuestionar la autoridad de su maestro(a), quien tendrá el reto de moverse al vaivén de esta etapa de sus estudiantes, siendo por un lado muy claro y firme en la implementación de las reglas, así como versátil al incorporar el humor en la dinámica de sus clases. Otro aspecto importante, es que, desde lo cognitivo y social, se despertará un profundo interés por comprender las causas del entorno que les rodea, llevándolos a desear asumir el rol de pequeños científicos que comienzan a descubrir y comprender las leyes que rigen los fenómenos naturales. Surge durante este momento una pregunta crucial para el(la) maestro(a) que los acompaña ¿cómo debe ser mi actitud para este momento evolutivo de mis estudiantes?

Físicamente, los 12 años son el periodo de consolidación del tendón que actúa como puente entre lo blando (el músculo) y lo duro (el hueso), y así mismo los opuestos también se harán latentes en el ámbito emocional. Por tales circunstancias, la propuesta curricular de este grado deberá estar enmarcada en la polaridad. El(la) maestra tutor(a) tendrá el reto de despertar la curiosidad de sus estudiantes en nuevas épocas como historia, mineralogía, astronomía, física, geometría y pintura (claroscuro). En primer lugar, en la época de historia aparecerá otra de las grandes civilizaciones de la antigüedad: el imperio romano, cuyo estudio será fascinante y acorde para el momento antropológico de los chicos, pues a través de sus características ideológicas, políticas y culturales, será más vivo el contacto con la ley y la autoridad que encarna Roma.

Por otro lado, entre las épocas de astronomía y mineralogía los chicos tendrán la posibilidad de lanzar una mirada al cielo y comprender los movimientos en el cosmos, así como sumergirse en una mirada hacia lo profundo de la tierra y los minerales que la componen; todo este ejercicio se emprende desde la exactitud del método científico, así como desde la belleza en lo artístico. Los chicos siguen su acercamiento a las leyes del mundo a través de la física y la geometría, enfatizando en la primera sobre los procesos de acústica y óptica; y en la segunda en el dibujo geométrico. También, la incorporación de la pintura atenderá a la necesidad de lo polar a través del claroscuro, donde los estudiantes asumirán la ardua tarea de observar y plasmar lo real, teniendo en cuenta los contrastes entre luz y sombra. Todo este magnífico proceso se culmina a través de la salida pedagógica de mineralogía, donde los chicos tendrán la posibilidad de internarse en las profundidades de la tierra al visitar las minas de sal de Zipaquirá y Nemocón, así como extender su mirada hacia los misterios del universo en el Observatorio Astronómico de Villa de Leyva. Los demás maestros seguirán acompañando las clases de agricultura, manualidades, inglés, movimiento, talla, así como un especial acompañamiento por parte de psicología, el cual se tornará imprescindible durante esta edad.

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