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El arte como camino de autoconocimiento y expresión en la educación media

En el Colegio Waldorf Luis Horacio Gómez, concebimos el arte como un lenguaje vivo que atraviesa las etapas del desarrollo humano. Cada trazo, color y forma no solo refleja una técnica aprendida, sino un proceso interior de búsqueda, comprensión y transformación. En los grados 8.º a 11.º, el área de artes visuales se convierte en un espacio esencial para que los jóvenes puedan explorar su sensibilidad, cultivar su pensamiento estético y fortalecer su mundo emocional y social.

 

Grado 8.º – Estudio del Arte: una mirada al alma de la humanidad

Durante esta etapa, los estudiantes se embarcan en un recorrido por la historia del arte como reflejo de la evolución de la conciencia humana. Desde el arte rupestre hasta el Renacimiento, cada obra estudiada y recreada se convierte en una puerta hacia los ideales, creencias y formas de vida de distintas culturas y épocas. Este viaje artístico y humanista permite al joven identificarse con grandes ideales y nutrir su esfera emocional a través de la belleza, el pensamiento y la contemplación.

 

Grado 9.º – Dibujo y Grabado: la tensión entre la luz y la sombra

En noveno grado, el arte se convierte en laboratorio de contrastes. A través del dibujo y el grabado, los estudiantes exploran el blanco y negro como metáforas de polaridades humanas. Las gubias, el tríplex y la tinta permiten que el joven experimente con texturas, luces, profundidades y formas, desarrollando no solo habilidades técnicas, sino también motricidad fina, juicio estético y sentido del equilibrio. La obra final no es solo una imagen, sino la manifestación del diálogo entre la intuición, la intención y la materia.

La ardilla había juntado abundante reservas de nueces. Las había escondido acá y allá y las había recubierto cuidadosamente de ramas, de tierra y de hojas.
Era importante que las provisiones estuvieran en un lugar seguro, protegidas y bien escondidas. Pero he ahí que la ardilla era incapaz, ella misma, de encontrar sus escondrijos. ¡Que pena!, la naturaleza le había ofrecido una mesa ricamente provista, y ahora, estaba sin nada. La ardilla no encontraba más que viejos restos. Y a pesar de sus provisiones, sufría de hambre. Esto era bien fastidioso, sólo podía hacer una cosa, una cosa que no le gustaba nada: tenía que aventurarse a ir a las casa de los hombres en busca de algún alimento.
Fue así como un día la ardilla fue testigo de una triste escena. Unas personas pobres habían golpeado a la puerta de un albergue para pedir ayuda. La posadera fue a abrir, los injurió y los echó a grandes gritos. La ardilla percibió sus rostros tan tristes y se sintió tan mal. En su corazoncito deseaba ayudarles. ¡Si por lo menos pudiese volver a encontrar sus provisiones!
Salió saltando hacia el bosque y se puso a buscar una vez más. Y de repente se hizo bien fácil. No era que le había vuelto la memoria, sino que allí donde había escondido las nueces le parecía ver pequeñas lucecitas. La ardilla fue ahí a escarbar y volvió a encontrar sus reservas. Llenó sus carrillos de nueces y fue a encontrar a los viajeros. Estaba un poco temerosa, pero su timidez se fundió bajo las dulce miradas de María y José.
Con presteza, saltó cerca de ellos y dejó en el camino 2 nueces para cada uno de ellos. Dirán sin duda alguna: ¡Dos nueces es muy poco para un estómago vació ¡ Pero lo que se da con amor siempre es más de lo que parece. María y José le agradecieron a la ardillita. Comieron sus nueces y su hambre quedó calmada.
Desde ese día, la ardilla tuvo la vida más fácil. Cuando se ponía a buscar sus provisiones escondidas, el suelo se iluminaba suavemente por los lugares donde estaban y nunca más escarbó en vano.

Grado 10.º – Pintura: entre lo visible y lo interior

En esta edad, el joven empieza a preguntarse por el sentido profundo de las cosas y su lugar en el mundo. El arte responde con nuevas posibilidades: la abstracción, el juego con la línea, el color y el ritmo permiten vivenciar polaridades como lo figurativo y lo expresivo, el impresionismo y el expresionismo. La pintura se convierte en un puente entre lo interior y lo exterior, en una herramienta para observar el mundo y también para nombrar aquello que habita en el alma del estudiante.

 

Grado 11.º – Arquitectura: construyendo la mirada consciente del espacio

En el último año escolar, el arte se vincula con la historia, la cultura y la proyección del ser. A través del estudio de la arquitectura, los estudiantes observan cómo las civilizaciones han plasmado su visión del mundo en construcciones que han perdurado en el tiempo. Con salidas pedagógicas, ejercicios de perspectiva y reflexión, se cultiva una mirada crítica y consciente del entorno, reconociendo la arquitectura no solo como técnica, sino como arte que revela la relación del ser humano con su entorno y consigo mismo.

 

Más allá de la técnica: el arte como experiencia vital

Los programas de arte en nuestra secundaria no buscan formar artistas profesionales, sino seres humanos capaces de mirar, crear, sentir y pensar con profundidad. Cada proyecto es una experiencia de vivencia estética y reflexión interior. Cada trazo es también un paso hacia el autoconocimiento, la empatía y la libertad interior.

En el Colegio Waldorf Luis Horacio Gómez, creemos que el arte no solo embellece el mundo, sino que lo transforma —y con él, transforma también a quienes se atreven a crear.

Matriculas abiertas

Te invitamos a agendar una visita guiada y descubrir de primera mano nuestras aulas, jardines y espacios dedicados al aprendizaje y la creatividad.

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