Grado 10.º – Pintura: entre lo visible y lo interior
En esta edad, el joven empieza a preguntarse por el sentido profundo de las cosas y su lugar en el mundo. El arte responde con nuevas posibilidades: la abstracción, el juego con la línea, el color y el ritmo permiten vivenciar polaridades como lo figurativo y lo expresivo, el impresionismo y el expresionismo. La pintura se convierte en un puente entre lo interior y lo exterior, en una herramienta para observar el mundo y también para nombrar aquello que habita en el alma del estudiante.
Grado 11.º – Arquitectura: construyendo la mirada consciente del espacio
En el último año escolar, el arte se vincula con la historia, la cultura y la proyección del ser. A través del estudio de la arquitectura, los estudiantes observan cómo las civilizaciones han plasmado su visión del mundo en construcciones que han perdurado en el tiempo. Con salidas pedagógicas, ejercicios de perspectiva y reflexión, se cultiva una mirada crítica y consciente del entorno, reconociendo la arquitectura no solo como técnica, sino como arte que revela la relación del ser humano con su entorno y consigo mismo.
Más allá de la técnica: el arte como experiencia vital
Los programas de arte en nuestra secundaria no buscan formar artistas profesionales, sino seres humanos capaces de mirar, crear, sentir y pensar con profundidad. Cada proyecto es una experiencia de vivencia estética y reflexión interior. Cada trazo es también un paso hacia el autoconocimiento, la empatía y la libertad interior.
En el Colegio Waldorf Luis Horacio Gómez, creemos que el arte no solo embellece el mundo, sino que lo transforma —y con él, transforma también a quienes se atreven a crear.