Formación Maestros

 

Idealmente los maestros que han de trabajar desde el impulso de la Pedagogía Waldorf, han de ser como artistas-educadores, estudiosos permanentes de la imagen del hombre, hacia la cual se quiere encaminar todo el proceso formador. Este estudio ha de ser su guía fundamental, ya que el ser humano es más complejo de lo que normalmente nos imaginamos.

Para ellos la autoeducación, ha de ser la “llave” para llegar al alma del niño y del joven en proceso de hacerse hombre. Por esto ha de estar dispuesto a ejercer tal movilidad interior que le permita ejercitarse en las diferentes manifestaciones del arte, así como en la investigación científica y en el cultivo de sus cualidades más humanas.

SER MAESTRO

Mientras se preste atención únicamente a lo que el Maestro hace y no a lo que es, no se llegará a ser un buen educador e instructor.
El hombre influye en el mundo no solo por sus actos, sino, y en mayor proporción todavía, por lo que es.

 

En efecto, existe una diferencia notable entre lo que se produce en un maestro y otro, cuando entran en el aula. Esta diferencia no radica en su mayor o menor habilidad didáctica, sino en su actitud mental:
El Maestro concentrado en pensamientos que se relacionen con el hombre en cierne, ejerce sobre sus educandos un efecto distinto del de su colega que nada sabe de todo esto, ni hacia ello dirige su mente.

Rudolf Steiner
Extracto de la Primera Conferencia del libro “El estudio del hombre como base de la pedagogía”.

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