Mientras se preste atención únicamente a lo que el Maestro hace y no a lo que es, no se llegará a ser un buen educador e instructor.
El hombre influye en el mundo no solo por sus actos, sino, y en mayor proporción todavía, por lo que es.
En efecto, existe una diferencia notable entre lo que se produce en un maestro y otro, cuando entran en el aula. Esta diferencia no radica en su mayor o menor habilidad didáctica, sino en su actitud mental: El Maestro concentrado en pensamientos que se relacionen con el hombre en cierne, ejerce sobre sus educandos un efecto distinto del de su colega que nada sabe de todo esto, ni hacia ello dirige su mente.
-Rudolf Steiner-
Extracto de la Primera Conferencia del libro “El estudio del hombre como base de la pedagogía”.